Un informe elaborado por DC Consultores, basado en estudios de opinión pública realizados entre febrero y abril de 2026, señala un proceso de reconfiguración del mapa político argentino en el que la vicepresidenta Victoria Villarruel aparece como una figura con capacidad de atravesar distintos espacios y electorados.
El análisis sostiene que su posicionamiento excede la estructura formal de La Libertad Avanza y se vincula con una demanda social que prioriza el rumbo económico por sobre las identidades partidarias tradicionales.
Transversalidad política: ingreso a nuevos electorados
Según los datos relevados, la figura de la vicepresidenta logra penetrar en segmentos históricamente disímiles, en un contexto donde el eje central del electorado es el sostenimiento del rumbo y no los espacios políticos.
Entre los indicadores destacados:
En el denominado “peronismo de centro/derecha”, alcanza un 35,6% de apoyo, ubicándose como segunda opción detrás de Juan Schiaretti (39,1%) y desplazando a dirigentes tradicionales del espacio.
En el electorado de centro-derecha, un 30,8% la identifica como la dirigente con mayor capacidad para revitalizar al PRO, solo por detrás de Mauricio Macri (35%).
La demanda de un “rumbo mejorado”
El informe señala que, si bien persiste el respaldo al modelo económico vigente, crece la exigencia social de mayor previsibilidad y estabilidad en la gestión.
En ese marco, una medición proyectada hacia 2027 indica que un 34,9% de los encuestados opta por la continuidad del modelo bajo la idea de un “mileísmo sin Milei”.
Posicionamiento electoral y percepción pública
En la misma línea, ante la consulta sobre qué dirigente —excluyendo al Presidente— garantiza “no volver al pasado”, Villarruel obtiene un 21,9% de respaldo, consolidándose como la segunda figura a nivel nacional en ese aspecto.
Su imagen positiva alcanza el 47%, con una configuración particular dentro del escenario político: combina atributos de outsider con peso institucional.
El informe señala que su perfil se apoya en:
-Trayectoria en el sector privado
-Distancia de las estructuras partidarias tradicionales
-Proyección de orden e institucionalidad
Menor rechazo y mayor capacidad de expansión
El estudio también destaca que su nivel de rechazo es significativamente menor al de otras figuras polarizantes.
Mientras otros dirigentes presentan niveles de imagen negativa asociados a la crisis económica o a gestiones pasadas, la vicepresidenta es percibida principalmente como garante de seguridad, defensa e institucionalidad.
Esto se traduce en una mayor capacidad de expansión electoral, al poder:
-Retener votantes del oficialismo
-Atraer sectores moderados del PRO
-Interpelar votantes del peronismo de centro
Proyección política y estrategia
El informe plantea que, de cara a los próximos ciclos electorales, su posicionamiento podría consolidarse si logra:
-Mantener una identidad transversal sin integrarse plenamente a estructuras partidarias tradicionales
-Encarnar la continuidad del modelo con mayor previsibilidad
-Profundizar un perfil de gestión y comunicación transparente
Un rol central en el nuevo escenario
Según las conclusiones del estudio, el escenario político actual no solo posiciona a Villarruel como una figura con proyección propia, sino como un actor capaz de articular distintos sectores en una nueva configuración del sistema político.
El informe sostiene que el poder futuro no estará determinado únicamente por la capacidad de unir estructuras partidarias, sino por la posibilidad de conectar con la demanda social de un “rumbo mejorado”.







