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«Lo que pasa y
está por pasar…»

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Ni siquiera el cáncer, sus pacientes y familiares escapan hoy al clickbait

19 Abr 2026 | Opinión, Salud

Por Dr. Emiliano Menna

Cada vez que veo una noticia llena de luces y titulares fuertes sobre el tratamiento del cáncer me indigno. —¿Cómo te vas a indignar si le dedicás tus días a eso?— Voy a tratar de explicarlo.

El cáncer hoy en día, de forma global y tomando todos sus estadios, es una enfermedad curable en alrededor del 50% de los casos (Globocan), pero claramente ese número es insuficiente cuando tenemos en cuenta la altísima prevalencia e incidencia (en aumento) que tiene. No olvidemos que es la segunda causa de muerte, detrás de las enfermedades cardiovasculares.

Estos números explican por sí solos cómo una noticia sobre la cura del cáncer de páncreas o la vacuna pan-tumoral rusa puede generar millones de clicks. ¿Y por qué me indigna?

Cuando uno trata esta enfermedad sabe que pocas cosas son peores que decirle a alguien: no tenemos más tratamientos que puedan frenar la enfermedad.

Estas pseudo noticias, que tienen la característica de manipular un dato científico y convertirlo en un titular rimbombante, generan en millones de personas una falsa esperanza que pone en jaque todo un proceso larguísimo para el paciente y su familia.

Pero, ¿te molesta que la gente se ilusione, se interese, lea? No. Me indigna que estas noticias manipulan, confunden y desinforman.

Los verdaderos hitos de la oncología moderna rara vez salen en los diarios: tratamientos postoperatorios en cáncer de riñón, sobrevidas duplicadas en cáncer de vejiga y próstata metastásicos comparado con la sobrevida que teníamos hace unos años, más de 30 mil oncólogos de todo el mundo aplaudiendo de pie luego de 10 años de investigación que descubren un fármaco que mejora todo un subtipo de cáncer de mama… y así podría seguir un rato más.

Esta desinformación genera una herida sobre otra más profunda, que son los prejuicios con el cáncer y sus tratamientos, y eso sí que me indigna aún más.

En Argentina existen miles de centros y asociaciones de pacientes con profesionales formados y capacitados para informar, y con canales accesibles como las redes sociales para obtener información seria y responsable.

Una vez más, la responsabilidad queda del lado del lector. No podemos esperar conciencia social de los creadores de las fake news.

Por eso, también cuando hablamos de cáncer, aplica la frase:
no te comas el bait.